Cuando miramos esos interiores maravillosos que nos inspiran, hay algo que es común a todos ellos y que no se vende en ninguna tienda de decoración: el orden. No hay que negar que el caos tiene su encanto, pero la belleza y la serenidad que transmite una habitación ordenada va más allá de lo puramente estético.
Hoy en día los gurús del orden se multiplican y cada vez son más los expertos en interiorismo que se apuntan a esta tendencia. Entre otros Marie Kondo que vende millones de ejemplares en todo el mundo de su libro «La magia del orden».
Soy de la opinión que esta obsesión por el orden debería enfocarse a intentar vivir de un modo más sencillo. Nos vendría bien tener menos objetos de los que preocuparnos.
Y justo ese es el primero de los consejos que te propongo en nuestra pequeña guía para conseguir una casa ordenada y más feliz:
VIVIR CON MENOS ES VIVIR MEJOR.
Es el primer paso hacia el orden, deshacerse de todo aquello que no te haga feliz o que no uses. Son sólo cosas y no tienes que tirarlas: dónalas y haz que tengan una segunda vida.
NADA DE POR SI ACASOS.
Sabes perfectamente que si una prenda no la usaste el año pasado, tampoco la usarás este. Las modas vuelven, sí, pero lo hacen actualizadas. A menos que estemos hablando de una pieza con valor sentimental o de excepcional calidad, dónala.
CLASIFICA Y ORDENA POR CATEGORÍAS.
Te será más fácil mantener el orden y sobretodo, saber donde está cada cosa, si las organizas por categorías.
Por ejemplo, guarda la ropa de cama toda junta. Tenerla en varias zonas de la casa hará que no sepas ni cuanta tienes, es decir, ¡que tienes demasiada!
PON UN POCO DE ORDEN CADA DÍA.
Después de todo el esfuerzo empleado en organizar tu casa, no lo eches por la borda. El siguiente reto es mantenerlo. Hay que dedicar unos minutos al día para ello como si un ritual personal se tratara.
Y si tienes un día o una semana de desorganización, no te agobies, tan solo intenta volver al orden en cuanto puedas.
La casa puede ser un contenedor de contenedores. MARCUS LAWETT
QUE TU RECIBIDOR TE DÉ LA BIENVENIDA.
Tener un espacio para poner tu bolso, la ropa o el correo, facilita que el orden se mantenga y se sienta nada más llegar a casa. Y deja las llaves siempre en el mismo sitio, porque parece que tienen vida propia y les encanta perderse.
HAZ LA CAMA CADA DÍA.
Con esta simple operación tienes prácticamente el dormitorio ordenado. Y no hay mayor placer que meterse en una cama hecha al final de un largo día.
ATENCIÓN A LOS PUNTOS CRÍTICOS.
Un fregadero lleno de platos hará que la cocina se vea desordenada. Pero para eso están los benditos lavavajillas y si no tienes, dedica unos minutos al día para evitar que se acumulen.
TRATA TU ROPA COMO SE MERECE.
Otro espacio que tiende a ser caótico es el lugar donde te cambias de ropa. Cuando te la quites, si no va a la cesta de la ropa sucia, cuélgala o colócala en su sitio. El suelo no es un buen lugar ni para tus zapatos.
Como dijo Rudolf Clasius «todo tiende a la entropía». Pues sí, la vida real es caótica y aunque el orden requiere cierto esfuerzo, tiene su recompensa. ¡Prueba y verás!
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