Esa es la pregunta del millón. Seré sincero: tampoco tengo la respuesta, pero con algunas experiencias que ya llevo encima te daré algunas pautas para afrontar este tema y que no sea un obstáculo para tus propósitos de nuevo año. Tan sólo han pasado 26 días. Demasiado pronto para tacharlo de la lista, ¿no crees?.
Reconócelo. Suele ser de las primeras preguntas que te haces. Y no es para menos. Todo el dinero que vas a invertir en transformar tu vivienda merece que hagas esta reflexión. Hablar de costes no es fácil, pero en el momento que decides apostar por acondicionar y renovar tu “república independiente” se hace imprescindible.
- ¿Cuánto me voy a gastar?
Es cierto que de la medición del proyecto, concepto del que te hablaré en un rato, obtendrás un presupuesto, pero a menudo, también ayuda que pongas un techo a tu inversión. Hablando en plata: ¿cuánto estas dispuesto a invertir?. Te doy la vuelta al proceso normal de hacer las cosas porque ayuda a acotar las reforma que vas a acometer. Consejo: pon tu la cifra. De este modo, tanto arquitectos como clientes darán menos vueltas y el diseño de la reforma será acorde al dinero a invertir. El tiempo, también es dinero.
- Diagnóstico y lista de prioridades.
No nos llevemos a engaños. Reformar te va a costar dinero, pero puedes ser inteligente. Afortunadamente, las épocas de despilfarro se agotaron. Siguiendo con la eficacia, planifica bien desde un primer momento las unidades de obra que quieres llevar a cabo. ¿Cómo lo haces?: haz un diagnóstico realista del estado actual y prioriza acciones. Crea una lista con las cosas que realmente necesitan mejorar. Si además son operaciones que consiguen un mayor impacto visual sacarás mayor rentabilidad al dinero invertido.
- De lo metros cuadrados a los metros cúbicos.
Antes de plantearte temas meramente de acabados o de estilos que te gustaría implantar en tu renovación, pregúntate si no sería más eficaz actualizar tu baño, cocina o poner sobre la mesa una nueva distribución de los espacios. A veces, operaciones sencillas consiguen mejores resultados (ampliar espacios, ganar luz natural o lograr un mayor orden en el conjunto de las estancias).
- El equilibrio es la clave.
Ni todo tiene que ser lujo ni todo tiene que ser low cost. Una vez realizado el estado actual encarga una medición a un profesional (arquitecto o aparejador). Traducirás a unidades métricas la lluvia de ideas que inundan (y a veces desordenan) tu cabeza. Medición en mano podrás valorar mejor qué unidades decides ejecutar y como distribuir el dinero a gastar. Si lo realizas todo en paralelo podrás ir ajustando calidades de los materiales y así lograr un mayor equilibrio que te permitirá acometer la totalidad del proyecto.
- Presupuestos Primark, Zara y Hugo Boss.
Te animo a que no renuncies a ninguno. De cada uno de ellos obtendrás algo según tu lista de necesidades/prioridades. Según que unidad de obra quieras ejecutar elige dónde invertir. En elementos que van a perdurar más en el tiempo o su vida útil va a ser larga, conviene gastar un poco más. En acabados o mobiliario, apostaría por precios estándar o económicos. ¿De verdad crees que vas a querer ver tu casa de la misma manera a lo largo de toda tu vida? De este modo te dará menos pereza cambiar de vez en cuando el estilo de tu vivienda. Al fin y al cabo, ¿qué es eterno?. Solo una cosa: el buen diseño. Ahí si que te animo a que no te lo pienses.
Acorde a estas ideas que intento trasladarte de equilibrio entre diseño, prioridades y gastos te voy a enseñar algunas imágenes de un artículo que leí sobre reformas que cuestan menos que un iphone.
Colocación de suelo laminado en un salón de 20m2: 500€
Quitar gotelé y empapelar pared de 9m2: 400€
Eliminar tabique de 7m2: 300€
Como ves, no toda reforma implica una presupuesto desorbitado si se tienen claras la ideas. Ingenio, buenas ideas y sentido común pueden ser más eficaces que presupuestar una misma obra tres veces.
¿Y ahora?¿animado a retomar esa reforma que tenías pendiente?
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